Solución al caos pluvial de Arequipa: volver al impluvium romano y colonial del siglo XVIII
¿Solución al caos pluvial de Arequipa? Volver al impluvium romano. La ingeniería civil mira al pasado para evitar el colapso de desagües hoy.
M.Sc. Alejandro Cano Valencia
Profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Católica San Pablo
El crecimiento urbano acelerado y la falta de infraestructura de drenaje en ciudades peruanas, como Arequipa, están causando el colapso de las redes de alcantarillado durante las lluvias, poniendo en riesgo la salud pública en distritos como Paucarpata, Miraflores y Alto Selva Alegre.
Sin embargo, la solución a este problema contemporáneo podría encontrarse mirando al pasado: la implementación de depósitos de detención pluvial —estructuras modernas que imitan los antiguos sistemas de captura de agua romanos (impluvium) y coloniales arequipeños del siglo XVIII— ha demostrado ser una alternativa eficaz para mitigar inundaciones, reducir la sobrecarga de desagües y recargar acuíferos subterráneos.
El aumento de pavimentos y edificaciones ha impermeabilizado el suelo de Arequipa, incrementando dramáticamente la escorrentía superficial (el agua que corre sobre la calle). Esta agua sobrecarga los sistemas de drenaje existentes, provocando el atoro y colapso de las redes de alcantarillado. Cuando el desagüe colapsa, expone a los ciudadanos al contacto directo con “aguas servidas”, lo que representa un grave riesgo sanitario en las zonas más afectadas.
Para encontrar una solución integral, la ingeniería civil está retomando ideas de la arquitectura antigua. Los romanos fueron los primeros grandes gestores pluviales con su impluvium: pequeñas cisternas (de unos 30 cm de profundidad) y canales ubicados en los patios internos para capturar y almacenar la lluvia.
Esta misma estructura arquitectónica, concebida con fines de ingeniería, persistió durante la época colonial. Arequipa aún conserva vestigios de este diseño en casonas del siglo XVII y XVIII, como la histórica casona del Centro de las Artes de la Universidad Católica San Pablo. Estas estructuras constituían un sistema descentralizado y eficiente para la gestión de las precipitaciones a escala doméstica.



Ante la pérdida de parques y jardines (espacios naturales de filtración), países como Francia, EE.UU. y Canadá comenzaron a ver en el impluvium –o impluvio, en castellano– una alternativa de gestión pluvial urbana.
A finales del siglo XX surgieron los depósitos de detención pluvial (ponding en inglés). Estas son estructuras de gran dimensión –superficiales o subterráneas– cuya función es la detención temporal y la posterior liberación controlada de grandes volúmenes de precipitación. Hoy, estos depósitos son modulares y se adaptan a espacios públicos y privados, incluso con superficies limitadas.
La Universidad Católica San Pablo está liderando la aplicación de esta idea a gran escala. El Ing. Edgar Amador Cayllahua Herrera y el M.Sc. Alejandro Cano Valencia presentaron una investigación sobre la posible implementación de un depósito de detención pluvial en la urbanización Pampas de Polanco, en el distrito de Alto Selva Alegre.
El objetivo de este proyecto es mejorar la capacidad hidráulica del drenaje existente y mitigar los riesgos de inundación bajo diferentes escenarios de lluvia. Siguiendo esta línea de acción, el Fondo Alianza por el Agua está realizando estudios para proyectar estos depósitos en quebradas activas del distrito de Cayma, buscando no solo captar el agua, sino también reducir el ingreso abrupto de flujos a las torrenteras y facilitar la recarga de la napa freática (aguas subterráneas).
Los impluvios del siglo XXI son una alternativa de gestión pluvial urbana que debe seguir investigándose en condiciones locales e implementándose de menor a mayor escala, monitoreando su funcionamiento de manera constante. Proponer el futuro de la ingeniería pluvial en Arequipa significa, muchas veces, mirar y adaptar la sabiduría de nuestras antiguas estructuras.




