¿Por qué investigar en el Perú?
Investigar en Perú forja identidad y resuelve problemas reales, más allá de solo publicar.
Dr. Juan Felipe Miranda Medina
Docente de la Escuela de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Católica San Pablo
Hoy, en el Perú, la palabra “investigación” se escucha por doquier. Según el Concytec (2024), en el Perú había menos de 1600 artículos publicados en 2013; sin embargo, en 2023 rompió la marca de 10 000 publicaciones. Esto denota un esfuerzo sostenido por investigar y publicar, especialmente por parte de las universidades. Pero ¿por qué es importante la investigación? ¿Realmente tiene sentido invertir en ella en el Perú? ¿El fin más importante de la investigación debe ser la publicación?
En este artículo se desarrollan respuestas tentativas por parte de un personaje ficticio llamado María. Sus respuestas se hacen cada vez más sólidas a medida que responde a las objeciones de su colega escéptico, Espen.
¿Qué es investigar?
Espen: –Aunque soy escéptico al boom de la investigación, sé que investigar es importante. La pregunta para mí es cuán imprescindible es realmente investigar en el Perú, es decir, si es que acaso hacer investigación hace y hará una diferencia real en el destino de nuestro país.
María: –Entonces, para entendernos mejor, explícame qué entiendes por investigar en la academia.
Espen: –Por curioso, he trabajado en proyectos de ingeniería, de ciencia y de humanidades. Una buena definición de investigación académica que abarque estas áreas sería la siguiente: la investigación es un proceso que puede servir para dos cosas nuevas, que son distintas, pero están íntimamente ligadas; crear nuevo conocimiento. Como es el caso de la ciencia, o crear nuevas formas de actuar modificando nuestro mundo, como se hace en ingeniería, por ejemplo.
María: –Olvidas mencionar que este proceso tiene ciertas características. La primera es ser riguroso, porque al investigar aplicamos métodos adecuados y coherentes con nuestros objetivos. Ponemos nuestro mejor empeño para descubrir verdades, sería extraño decir que uno investiga para terminar creyendo cosas falsas. Además, el proceso es sistemático porque las distintas disciplinas desarrollan métodos para cumplir sus fines de maneras bien establecidas y ordenadas. Por otro lado, la verificación en la investigación es esencial: está en la revisión por pares a la hora de publicar un artículo, también en el contraste de los resultados contra la realidad del campo de estudio cuando esto es posible, o contra los resultados que obtuvieron otros investigadores que indagaron temas similares.
Espen: –No lo había olvidado y, de hecho, podríamos listar aún más características, pero me conformo con señalar que la verificación no es garantía de verdad. La crítica es esencial en la investigación, es por eso que la verificación solo sirve para afirmar que, en ese punto de tiempo, estamos contrastando nuestros resultados contra lo mejor de nuestro conocimiento.
María: –Bien, ¡estamos de acuerdo!
La identidad
Espen: –Sin embargo, aunque soy investigador, a veces me pregunto si realmente es necesario invertir tanto en investigación en el Perú, teniendo muchos otros problemas políticos y económicos. Importamos tecnología masivamente de China y Estados Unidos, en un mundo globalizado podemos importar tecnología y conocimiento. ¿Para qué pretender producir tecnología o ideas clave cuando ya hay grandes compañías y potencias internacionales que lo hacen mejor que nosotros y cuando es un hecho que la idea de un peruano tiene menos visibilidad que una enunciada por un catedrático de Oxford?
María: –Porque investigar es esencial para formar nuestra identidad como peruanos. La realidad en el Perú no es la misma que en China o Estados Unidos, y nuestros problemas ciertamente no son los de Europa. Investigar nos permite conocer nuestra realidad y transformarla con métodos especialmente adecuados a esa realidad.
Espen: –¿Y qué hay de la importación tecnológica?
María: –Hay tantos problemas para los cuales la tecnología importada sirve como punto de partida solamente. Usando la tecnología importada, pero usando técnicas de diseño e implementación en ingeniería, podemos proponer soluciones tecnológicas en campos como agricultura, minería, telecomunicaciones, biodiversidad y salud pública en zonas remotas (Mincetur, 2023).
Espen: –Entiendo tu punto y lo he pensado yo también. Si te pregunto para qué investigar en disciplinas como antropología, historia, sociología o filosofía ya sé qué me dirás.
María: –Te diré que el conocimiento que producen esas investigaciones nos permite ver nuestra propia realidad “con nuestros propios ojos”. Sería absurdo querer usar los lentes de tu vecino para tu vida cotidiana, cuando cada mirada necesita su propia medida. Además, ¿por qué tenemos que resignarnos como país a importar conocimiento, y no llegar a ser un país exportador de conocimiento? En el Perú tenemos el talento intelectual y prueba de ello es que cada vez más profesionales consiguen maestrías y doctorados en universidades prestigiosas del extranjero.
Espen: –Quisiera compartir tu optimismo sobre las posibilidades intelectuales de nuestro país. No solo es que llevo tantos años en la academia, sino que somos un país que desde su génesis histórica ha hecho una copia y pega de modelos sociales, económicos e inclusive culturales de las “superpotencias” y, dado que estas naciones dominan la academia, no sé si nos atreveremos a hacer las cosas de manera realmente diferente.
María: –Es un principio de la investigación valorar el avance realizado por otros, pero siempre en la disposición de adaptarlo a nuestro propio problema, a nuestra realidad y situación concreta.
Publicación, conocimiento y acción
Espen: –De a pocos vas comprendiendo mi consternación más grave. Asumamos que se cumple tu sueño de lograr ser un referente de investigación a nivel latinoamericano o mundial, con publicaciones en revistas de gran importancia. ¿De qué serviría? Todos hoy están preocupados por escribir, ¿pero cuántos están dispuestos a leer? El número de revistas científicas activas a nivel mundial se ha más que duplicado en la última década, superando las 46 000, y se publican más de 3 millones de artículos científicos al año, una cifra que sigue en aumento (STM, 2022). Lo único que esto hace es devaluar el “conocimiento”, si es que acaso se le puede llamar a eso el resultado de la urgencia por publicar. Un principio de la investigación es hacer una revisión bibliográfica exhaustiva para comprender, a cabalidad, el trabajo de otros investigadores en torno a nuestro interés, y determinar qué está hecho y qué falta por hacer. Esta revisión será inviable si los profesionales de todas las universidades del mundo son presionados a escribir. Así estaremos reinventando la rueda para producir papeles vacíos con supuesto conocimiento que no tiene impacto en la realidad.
María: –Esta es una crítica fuerte y concuerdo contigo en varios puntos, pero aun así sostengo que es importante investigar. Es cierto que hay una presión grande sobre casi todo docente universitario, en el Perú y en el mundo, por publicar. Concuerdo en que esto producirá una devaluación cada vez más fuerte del conocimiento. Sin embargo, el remedio es claro: no toda investigación tiene que devenir en publicación. Se puede y se tiene que investigar para resolver problemas.
Espen: –¡Por fin llegamos al meollo del asunto! Ya establecimos que resolver problemas es una vocación que hoy tienen primariamente los ingenieros. No solo está la tendencia mediática de publicar, que domina la academia hoy, sino que, históricamente, disciplinas como la antropología y la sociología nacieron con el ánimo de conocer la realidad social y cultural de diversas naciones como desde el ojo de Dios, es decir, desde una objetividad plena sin alterarla. Conozco varios profesionales que se dedican a conocer con toda la rigurosidad, pero que temen aplicar su conocimiento, o siquiera plantear preguntas de investigación que remotamente pudieran ser aplicables a resolver problemas reales.
María: –Estás metiendo el dedo en la llaga y concuerdo contigo. Esa es otra cuestión cultural en la academia que hay que cambiar. Por ejemplo, en la sociología, podemos proponer teorías elaboradas de cómo funciona una sociedad, pero es solo en el intento de determinar sus consecuencias prácticas y tratar de resolver problemas con nuestras teorías que nos encontramos cara a cara con la realidad. Este contraste nos sirve para refinar, descartar y crear nuevas teorías, pero también para resolver problemas sociales al margen de la disciplina de estudio. Como ingeniera, te digo que ese principio de retroalimentación, de contrastar nuestras predicciones con la realidad, es fundamental en la ciencia y la ingeniería. Le llamamos feedback. Pese a que caminamos desde la temprana infancia, nadie puede caminar con los ojos cerrados sin caerse o tropezarse luego de unos segundos. Necesitamos del feedback de nuestros ojos para saber por dónde caminamos y de nuestras piernas para poder avanzar. Lo mismo aplica a la investigación y a la vida
Espen: –Tu postura me recuerda al filósofo estadounidense C.S. Peirce. Según Peirce, nuestra comprensión de conceptos o teorías es simplemente la comprensión de todas las consecuencias prácticas que estos puedan traer. Pero a eso le agrego que no basta con deducir las consecuencias prácticas de nuestras investigaciones de manera exhaustiva, además hay que actuar, hay que intervenir la realidad para ver si es que estas se cumplen o no. Es importante ir refinando nuestras creencias y, a la par, ir moldeando la realidad para un país mejor.
Aplicabilidad a la vida personal, social y profesional
María: –Nuevamente resulta que estamos más de acuerdo de lo previsto. Y al decir eso, me das pie para dar otra razón en favor de investigar en nuestro país. Más aún, no solo de investigar, sino de enseñar investigación.
Espen: –¿Cómo así?
María: –Investigar forma capacidades que le pueden servir al estudiante en los diversos oficios que vaya a ocupar, dentro o fuera de su carrera, y también capacidades que puede aplicar en su vida personal y su vida social.
Espen: –Se me acaba de ocurrir un ejemplo de alguien que aplica la investigación sin estar en la academia: Virgilio.
María: –¿Quién?
Espen: –Virgilio, el chef que ahora tiene restaurantes en Lima, donde la gente reserva con meses de anterioridad. Sus ofertas culinarias rebasan los miles de soles. En el documental de Netflix comentaban que él ha creado su oferta gastronómica muy de cerca con los campesinos, investigando distintas hierbas, sabores, procedimientos de preparación y de crecimiento de las plantas para desarrollar una propuesta culinaria muy original.
María: –Ya lo ves, formar investigadores se trata de formar seres humanos que pueden ver y transformar. Hablo de ver no solo porque “vemos” cosas nuevas cuando tenemos una idea novedosa o formulamos una hipótesis, sino también por lo que decías del filósofo.
Espen: –¿De Peirce?
María: –Exactamente. El hábito de prever las consecuencias de una idea, sea una hipótesis o un valor social, también nos permite actuar con responsabilidad. Y ese hábito es fundamental en la investigación.
Espen: –Sé a qué te refieres. En su obra maestra Ética a Nicómaco, Aristóteles habla de la prudencia como una virtud que se refiere a deliberar sobre lo que es bueno y conveniente para nuestra vida. Pero esto no es una mera abstracción, hay que saber qué acción es adecuada en una situación concreta y para eso hay que poder prever la consecuencia de nuestras acciones, así como en la investigación prevemos las consecuencias de un concepto o hipótesis. Más aún, para Aristóteles es la prudencia la que guía nuestra acción moral.
María: –Imagínate qué sería no poder ver la consecuencia de nuestras acciones en nuestra vida o en la de los demás. Andaríamos desorientados.
Espen: –Es más, si esto se hace hábito, una persona así termina siendo una mala persona.
María: –¿Y eso por qué?
Espen: –Imagínate a alguien que, teniendo vista sana, camina por la calle con los ojos cerrados no solo golpeándose con todo cuanto está en su camino, sino también codeando, haciendo tropezar a los demás, forzando a los autos a frenar con semáforo verde. Está siendo irresponsable a propósito. Poder ver las consecuencias de nuestras acciones nos hace responsables de ellas y la responsabilidad es una base fundamental para vivir en sociedad.
María: –Me encanta cómo lo has dicho. Hay tantas otras capacidades en juego implicadas en investigar. Se requiere observar, sea en tecnología, ciencia, ciencias sociales o arte. El ojo sensible y perceptivo percibe cosas pequeñas que pueden ser tremendamente interesantes, o necesidades que debieran estar cubiertas pero que no lo están. La misma sensibilidad, que nos permite detectar problemas en nuestro campo de estudio, nos puede servir para sentir los problemas de nuestra sociedad. Además, el hábito de resolver problemas, que tiene que forjar la investigación, nos servirá para quererlos resolver.
Espen: –Es cierto, más aún, a través del procedimiento sistemático y minucioso que requiere la investigación arribamos a producir conocimiento o soluciones que sean fiables. Insisto en la habilidad de leer y sintetizar el trabajo de los demás, tanto de investigadores como de la gente.
María: –Claro. Por ejemplo, si quieres diseñar un robot sembrador de quinua, tienes que aprender del campesino para ver si tu robot debe replicar esa técnica, mejorarla, o adaptarla a su “cuerpo” artificial. Además, está la capacidad de plantear e implementar estrategias para resolver el problema de investigación, a lo cual solemos llamar metodología. Para quien practica esto frecuentemente se le hace hábito y, por ende, forma una capacidad que puede aplicar en diversas situaciones.
Espen: –También estaría el interpretar los resultados obtenidos mediante la metodología, validarlos, compararlos contra lo esperado, contra lo que otros hicieron.
María: –Y muy importante: ver qué se puede mejorar, es decir, qué trabajo a futuro se puede hacer.
Espen: –La investigación es como una obra de arte siempre abierta.
María: –Bellamente expresado. Por eso mismo es sustancial no solo apostar por una red de investigadores de élite, sino enseñar investigación como una práctica habitual a nuestros niños y jóvenes. Despertar su sensibilidad y curiosidad.
Espen: –¿Cuántas capacidades de investigación hemos listado?
María: –Yo llevo la cuenta. Está la sensibilidad al campo de estudio, que se traduce en sensibilidad al mundo, está la estrategia para resolver problemas en nuestra investigación y la vida cotidiana.
Espen: –Además está la deducción de consecuencias, que se traduce en actuar responsablemente.
María: –Y la interpretación de resultados, que nos permite también interpretar el resultado de nuestras acciones y ver qué más se puede hacer y qué se puede cambiar.
Espen: –Y también está la llave de todo esto: transformar. Es decir, tener el ímpetu no solo de publicar, sea en una revista académica o en TikTok, sino buscar que nuestro conocimiento tenga impacto en nuestra sociedad.
María: –Creo que de todas las razones que hemos discutido esta es la que más me motiva: cómo investigar forma capacidades que se pueden aplicar a nuestra vida, investigar nos sirve para vivir.
María: –Me hace gracia como yo, desde la ingeniería y la ciencia, y tú, desde la filosofía, podemos hacer énfasis en cosas diferentes.
Espen: –Así es, creo que hemos llegado a algunos acuerdos importantes.
María: –Claro que sí. Primero, hemos dicho que investigar en el Perú contribuye a formar nuestra identidad como peruanos. Nos permite comprender nuestra realidad y desarrollar soluciones que se relacionen con ella, en lugar de aplicar ciegamente modelos de afuera.
Espen: –Cierto. Por otro lado, hemos dicho algo de lo cual depende prácticamente la utilidad real de la investigación en nuestro país: hay que cambiar la academia y orientar la investigación no solo a la publicación, sino también a la acción, a resolver problemas concretos y a tener un impacto social.
María: –Y para cerrar con broche de oro, nuestra conclusión favorita. Investigar forma capacidades que la persona puede aplicar en distintos ámbitos de su vida personal, social y profesional. Entre ellos están la sensibilidad, la capacidad de prever consecuencias, la estrategia y la interpretación para implementar y refinar nuestras ideas. Si enseñamos a investigar, tenemos más posibilidades de formar ciudadanos inteligentes, creativos, críticos y responsables.
Espen: –Después de nuestra conversación, veo la luz de la esperanza. No puedo negar que la investigación continúa siendo necesaria, aún si no me dejan de preocupar las tendencias de la investigación de hoy.
María: –Justamente esta conversación ha sido una investigación que nos permite ver lo que va bien y lo que hace falta. Tendremos que seguir conversando para ver qué acciones tomar juntos.
Espen: –Que así sea.
Fuentes citadas:
· Concytec (2024). Producción Científica Peruana 2023. Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica.
· Mincetur (2023). Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para la Competitividad y el Desarrollo Humano 2023-2025. Ministerio de Comercio Exterior y Turismo.
· Sunedu (2023). Informe Bienal sobre la Realidad Universitaria en el Perú. Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria.
· STM (2022). International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers. Global Summary of Published Output.



